viernes, 30 de noviembre de 2012

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     Te escribo esta carta con niebla en los ojos y con el carmín de mis labios rojos. Pétalos de rosadas rosas aromarán la brisa para que al leerla contagie tu risa... Te llevan recuerdos de aquellos momentos y reviven por siempre nuestro amor de cuentos. Aún recorro calles que juntos caminamos, no cantan los pájaros ni siento tus manos. De una tristeza eterna se llenan mis días con inusitada nostalgia, hoy miro la vida. Camino esas calles, las que tanto amamos y en silencio escucho el clamor de los álamos. La luna redonda en el cielo me acompaña y deja en el suelo monedas plateadas. Policromía de las montañas en el camino polvoriento, me traen tus silencios y el canto del viento. El sol pálido se esconde en los rumorosos pinos, alguna vez escuchamos juntos, en este cielo, el mismo sonido. No sé si esta carta ingenua llegará alguna vez a destino y sabrás lo que siento aún en la soledad de mi camino.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Capitulo 3

     Cuarto no está mal; dicen que es difícil pero yo no lo veo de esa forma. A lo mejor es porque tengo a Sonia a mi lado, con ella es todo mucho más fácil. Por las tardes se viene a mi casa a hacer los deberes, estudiar, comer e incluso a dormir; y otras veces yo voy a la suya. Pasamos mucho tiempo juntas, ahora entiendo a mi hermana cuando la veía reírse cuando estaba con sus amigas; estaba feliz de tener a alguien a su lado… igual que yo ahora. Sonia siempre tenía algún consejo bueno para darme, me escuchaba, me entendía...  un de las cosas que siempre me encantaran de ella es su forma de ser; autentica (ella misma siempre, sin que nadie la cambie), su carácter fuerte (que pocas veces se le ve), su humor y muchas más cosas que nunca me cansare de decírselas.
     Hoy Sonia me ha propuesto ir al cine a ver una película y he aceptado, ¿por qué no? creo que se llamaba LO IMPOSIBLE, dice que trata de un stunami en Tailandia; cuando me dijo eso me acorde de mis tíos y mi primo y no me sentí muy cómoda. Quedamos a las 5:30; para ir a la primera sesión.
     Cuando empezó la película me entro agonía; era como sentir ese mismo momento, lo que sufrieron y lo que sintieron; no podía seguir allí, no aguantaba más, quería huir de ese dolor.
      Por fin termino, seguía sintiendo esa agonía  pero también sentí impotencia, no para de pensar por que no salieron vivos de ahí; tenía borrar esos pensamiento porque no quería sentirme de esa manera, me costo pero lo conseguí.
     Fuimos aun parque para sentarnos, descansar y tomar aire. En toda la tarde lo único que hicimos fue hablar, reírnos  escuchar música y hacer el tonto - como tantas otras veces-, hubo un momento en el que me quede mirando a Sonia; y me puse a pensar lo que habíamos cambiado las dos: ella es más alta que la primera vez que la vi, le a crecido el pelo y en la última semana no se por que decidió teñírselo de un castaño oscuro, que cuando le daba salo se volvía un castaño puro y claro (me costo verla así, pero le queda bastante bien) y ya no tiene esas gafas con pasta violeta, si no lentillas que dejan ver sus ojos marrón chocolate. En definitiva a cambiado mucho y yo también.
    Cuando se hizo de noche decidi acompañarla a casa y antes de despedirno me dijo:
    -Oye; ¿Adónde vas a ir mañana? Digo, como es sábado, no vas a hacer como todos siempre.
    No me acordaba, mañana era sábado y tengo que hacer lo que siempre hacía; dibujar algún sitio de la ciudad, para tenerlo guardado
    -Pues ahora que lo dices no tenía ni idea de que día era hoy. Y si te soy sincera, se me han agotado las ideas; he pintado todos los lugares que se me han ocurrido y no tengo ni idea de adonde ir mañana.
    -Mmm… déjame pensar- solo tarda un minuto en dar con algo- Ya se, ¿y si vas al lugar donde os visteis por última vez?; es una buena forma de recordar le, ¿no?- se me quedo mirando un buen rato hasta que proceso la idea.
    -No es mala idea
    -¿A qué no?, bueno me voy, se a echo tarde, nos vemos mañana. Adiós.
    -Adiós
    Me quedo pensando, ¿el último lugar don donde le vi?, nunca se me había pasado por la cabeza, y no era mala idea, me quede pensar todo el camino en esa lugar, en donde podía estar, en recordarlo; hasta que al final, después de mucho pensarlo me decidí; mañana iría al lugar donde nos despedimos.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Capitulo 2

     La primaria me fue bien, no tuve ningún problema y no me preocupaba nada, ni nadie; solo yo. Acabe sexto con buenas notas y en verano me prepare para comenzar con la ESO. El día de la presentación fue normal, no estaba nerviosas, hasta que llegué a la clase que me tocó, para todo el curso, me senté en una silla, y hay estaba entrando por la puerta; ese niño repelente de aquel día en el cementerio. Cuando me vio solo se le ocurrió reírse y eso hizo que en ese momento me cabrease aún más, así que cuando termino la presentación salí, me acerque a él y cumplí la promesa que antaño me hice. Los de mi clase me miraron mal, sin saber las razones por lo que lo hacía, de todas formas, eso me hizo feliz y me quede satisfecha. Aun así, él no se movió, se limitó a decirme:
     -El tiempo ha cometido un pecado contigo, estas aún más fea que ese día.
     -Y tú sigues siendo el mismo cabrón de siempre.
Pasé de entrar en su juego y me fui. Poco después me entere que con ocho años tuvo un accidente y que a esa edad fue cuando se cambió de colegio y nadie del instituto sabía nada de su pasado; ni que accidente tuvo. Se llamaba Matt , Maxi Frost y que vivía a las afueras de la ciudad.
     Todo me fue bien en primero, con Matt no paso nada, a veces cuando se aburría mucho no se le ocurría otra cosa que molestarme a mí y yo sencillamente pasaba de él, termine el curso con buenas notas, me prepare para segundo. 
     En la clase de segundo seguía con la misma gente, pero había alguien nuevo, Sonia. Es alta, solo un poco menos que yo; tiene el pelo moreno y corto hasta los hombros y utiliza gafas. Viene de otra ciudad y la gente dice que es rara, pero yo no lo veo así. ¿Por qué lo sé? Porque se parecía un poco a mí; nunca destacaba.        Un mes después de empezar el curso se acercó a mí y me dijo hola y a partir de ese día empezamos a conocernos más y fuimos amigas, nos lleva vamos bien y eso, pero..., sigo teniendo mis dudas, no estaba muy cómoda… siempre he estado acostumbrada a estar sola y se me hace raro darme cuenta que si tenía algún problema, ella estaría hay para ayudarme. Me encantaba su manera de reírse, sincera y suelta; como si no le importase nada y así era, nunca le importaba la opinión de los demás con respecto a ella; era única y lo seguirá siendo.
     Cuando terminamos segundo, Sonia y yo pasamos todo el verano juntas, se podía decir que en ese verano nuestra amistad se hizo verdadera y única.
     En tercero fue otro tanto de lo mismo, ella y yo juntas y sin nadie que nos separase; pero hubo algún problema, problemas que siempre causaba Matt.
     Siempre era él, fastidian dome allá por donde iba; en primero y segundo eran cosas normales, pero en tercero no me dejaba en paz; siempre que me daba la vuelta me lo encontraba a él y eso me mosqueaba; todo eso cambio cuando llegamos a cuarto. Él, ya no estaba en mi clase, y parecía que cambio, dejo de ser un crío y maduro, y eso estaba bien, porque me dejo tranquila.
     A partir de ahí todo fue normal, me acostumbre definitivamente a tener a alguien a mi lado y eso hizo que mi vida diera un giro de ciento ochenta grados; estábamos todo el día juntas y sentía que por primera vez en mi vida estaba segura de algo; que a veces es mejor tener a alguien a tu lado que te comprenda y sea igual a ti, que a estar sola.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Capitulo 1

Me llamo Paula y tengo 15 años, ahora mismo vivo con mi hermana de 20 años solas, sin mis padres. Mis padres se divorciaron un año después de nacer yo y no volvimos a saber nada de mi padre, dos años después mi madre tuvo un accidente de coche y murió. Después de eso, mi hermana y yo vivimos con mis tíos hasta que mi hermana cumplió los 18 y pudimos irnos a vivir las dos juntas. Desde que nací todo fue a peor, mis tíos y mi primo murieron en el tsunami de Tailandia y mi abuelo (a los 7 años), la única persona de mí alrededor que demostraba que me quería y yo también le quería; murió  Era como un padre para mí, siempre que podía iba a su casa y me pasaba horas con él, lo quería mucho, incluso ahora lo extraño; recuerdo el olor a pipa cada vez que entraba en su casa, su risa retumbar en las paredes, feliz y alegre. 
Cuando se fue cada aniversario de su muerte voy al cementerio, y me paso horas hay. Siempre he estado sola, solo tengo a mi hermana, pero nadie más; ella se preocupa por mi y me quiere, pero la mayoría de las veces pasa de mí, como si no existiera. Hay momentos en los que pienso que me culpa de todo lo que nos ha pasado. Nunca me ha gustado tener gente a mi alrededor: con la familia me encariño muy poco, porque todos acaban por irse de mi lado; con los amigo no se como actuar porque nunca he tenido, siempre he pensado que no me sirven para nada, solo he tenido uno en lo que llevo de vida y mi hermana siempre decía que me gustaba en el fondo pero yo nunca le hacía caso. Tenía cuatro años cuando lo conocí en un parque y desde entonces somos amigos; un día, cuando tenía ocho años se despidió de mi y no lo volví a saber nada de él hasta un año después. Me entere de que cuando me conoció tenia cáncer y que no se podía hacer nada, los médicos le daban meses de vida pero al final aguanto unos años más hasta que un día dejo de luchar. Cuando termino su entierro fui a ver a mi abuelo, (ya que estaba allí, aproveche). Al volver a casa me encontré con un cachorro, aparentemente abandonado. Espere un rato y como nadie venía lo cogí en brazos y decidí que me lo llevaría a casa de mis tíos, cosa que probablemente les daría igual. Así que me gire y vi a un chico de aproximadamente mi edad, sorprendido por mi presencia. Era alto, castaño oscuro y con ojos negros que jamás había visto (su matiz era demasiado oscuro). Como seguía parado sin hablarme fui yo la que lo hizo.
-¿Quieres algo?- En el momento de hablar me sentí ridícula al darme cuenta de que mis palabras sonaban infantiles y sin sentido.
Entonces, como leyendo mi mente, dándose cuenta de cómo me sentía  se rió cosa que me enfado, sin saber porque.
-Sí, mi perro.
-¿Es tuyo? Pues es muy bonito.
-Lo sé, no se parece a ti.
¿Cómo se atrevía a hablarme así? ¿Acaso me conoces de algo? Retrasado. Pensaba ir a pegarle, cruzando le esa cara de gilipollas pero el perro salto de mi regazo, (eso me despisto, y ambos echaron a correr. El perro era como el dueño desgraciadamente. En ese momento me hice una promesa, la próxima vez que lo viese, si lo vivía a hacer, terminaría lo que quede sin acabar.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Nada ni nadie podrá pararme :)

Da igual lo que se me ponga por delante, no me importa lo que pase o digan, conseguiré estar a tu lado porque te quiero y eso no lo cambiara nadie.