jueves, 17 de enero de 2013

DES VARIACIONES FiLOSOFICAS


Las des variaciones filosóficas, todas ellas proceden de mi cabeza, solo cosas que… parecen un poco estúpidas, un poco desentendidas, un poco irracionales… un poco, mucho ¡Yo! Nadie entiende lo que hay en su cabeza, pero mucho menos la de los demás, ¿por qué? Porque tenemos cosas en la cabeza que no tienen remedio; pensamientos, sueños, ideas, locuras, momentos inolvidables. Mi cabeza es igual, por eso si te imaginas una función de fuegos pirotécnicos, veras como son mis pensamientos, son poco entendibles, muy llamativos, muy ruidosos y sobre todo NO TIENE DIRECCIÓN FIJA… todos ellos fluyen desde un punto central y se van por diferentes caminos, deferentes lugares, pero al final todos desaparecen, pero hasta que no desaparecer, son preciosos, y difíciles de olvidar.

viernes, 11 de enero de 2013

Capitulo 4.-


      El día es despejado, creo que nunca lo había visto así; el cielo es totalmente azul y la hierba se ilumina con la luz cálida del sol; nunca lo había visto de esa tonalidad tan verde abeto. El lago estaba totalmente cristalino y los peces no paraban de nadar de un lado a otro; las ranas croaban y la brisa, hacía que los grandes juncos sonasen al son de los cantos de los pájaros. Nunca me cansaré de este lugar, es mi pequeño paraíso desde que tengo uso de razón. Cuando me fui a vivir con mis tíos era muy pequeña, solo tenía dos años y ya no tengo recuerdo alguno de mi madre, que tanto lucho por mí y por mi hermana. Vivíamos en una pequeña granja que era de mis abuelos maternos, era grande con un gran establo donde se guardaban todos los animales exceptos algunos caballos que aún estaban sin domar, había vacas, cerdos, conejos, gallinas con sus polluelos, dos pavos reales ( uno blanco y otro negro), había algún que otro pato, pero de lo que más había eran caballos.
     Había de todo tipo: cruzados, árabe, español puro, potro francés, y muchos más… pero había uno en especial que con cinco años me llamo la atención. Era una mezcla de árabe y potro francés, negro con tres calcetines blancos: dos en las patas traseras y otro en la mano derecha, tenía tenía una pequeña marca en forma de estrella en la frente y tenía los ojos grandes y negros como el carbón… era precioso, pero tenía un pequeño problema; cuando nació se negaba a comer y no tenía la misma fuerza que los demás, y no podía seguir así. Mi tío a las dos semanas de nacer el potro decidió sacrificarlo porque no aguantaría mucho si seguía así, cuando me enteré decidí pasar toda la noche con él, no quería que pasase su última noche solo, no era justo.
      A la mañana siguiente me despertó el mismo potro, y al abrir los ojos, lo primero que vi fue al potro con el hocico manchado de pienso; fue tal mi impresión de que comiese que desde ese día no me he vuelto a separar de él. Lo llame Furia, porque pensaba que dentro de él había ganas de vivir libre, y eso puede que lo llenase de furia de algún modo. Todo lo que se de caballos lo aprendí con él; paso, trote, galope, salto,… todo. Ese día estaba conmigo como siempre, bebiendo agua del lago, yo miraba el paisaje cuando del claro luminoso que había delante de mí, dibujo la sombra de una persona; por fin había llegado.